Fanny de Rosas
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R: soy socióloga, en este momento ocupo un puesto que tiene que ver con eso, soy responsable social de l Programa de Mejoramiento de Barrios de la provincia de Mendoza.
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R: me mataste, he, porque yo estudié en Buenos Aires, no tengo una gran evaluación de la educación. Pero a pesar de que viví afuera, la evaluación o lo que alcanzo a ver de los resultados de los profesionales que conozco que salen de la UNCuyo, no de las otras, de la UNC, parece que en este momento están haciendo un fuerte esfuerzo para adecuarse a los requerimientos de la sociedad, con respecto a las carreras, en la facultad de ciencias sociales, por lo menos que conocí, tienen muy poca practica territorial, por distintos aspectos de la vida social que le permitieran una ida y venida, me parece que tenía eso. Sin embargo, el profesional mendocino, creo que,, y el estudiante tiene esa característica de mendocino también, que es responsable, prolijo, bastante serio, o sea, no habla de lo que no sabe. Sociología me parece que es muy aburrido, lo se por mi hijo, es muy izquierda extrema o muy ultra derecha, entonces eso, me da esa impresión de que esos extremos existen porque no está muy vinculada a la sociedad mendocina.
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R: no, me fui, porque me exilié en el año 77, con el avance del terrorismo de estado, yo era parte de la juventud peronista, y se me hizo bastante complicado seguir donde estaba viviendo y estuve mudándome de casa en casa y finalmente tuve, llegó un momento donde ya no teníamos adonde ir, adonde estar. Y me fui a, yo acababa de tener un bebé entonces aflojé un poco, porque habían caído muchos compañeros, y habían, y empezamos a enterarnos que existía la ESMA, y que las torturas ya eran terribles, era lo poco que sabíamos. Y cuando supimos eso, entonces eso definió bastante la decisión de, y una organización que se había tenido que ir “clansdestinizándose” cada vez más porque, por lo mismo, por la tortura, y entonces bueno decidimos irnos de acá, y nos fuimos a México, con el papá de mi hijo con el que vivía en ese momento.
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R: en México tuve mi primer experiencia como psicóloga, porque yo me había recibido acá en Buenos Aires, entonces como estaba mucho en la militancia, no me puse a buscar trabajo cuando me recibí, trabajo de socióloga. Acá ya empezamos con la dictadura, estaban bajando, aquí en ese momento, está reduciéndose la participación de los trabajadores en el Producto Bruto Interno, aumenta el desempleo con esto también y México, era un mercado, sigue siendo un mercado muy, está más complicado ahora pero, pero era un mercado mucho mayor y con un mercado benefactor, que realmente era, estaba bien.
P:) ¿a que parte de México fuiste?
R: ahí fui al Distrito Federal, y ahí conocí a Biglietti, fui un día para sentir así una voz amiga, y el trabajaba en la secretaria de educación y como yo justa era socióloga, y él un ángel y entonces me llevó y me presentó y México tenia una política de recepción de exiliados, una política muy interesante, pero sobre todo una cultura de recepción de, muy interesante, porque a mí me recibieron inmediatamente, me contrataron inmediatamente y porque además, era un estado que no saben achicarse digamos, parece mentira pero era un Estado que cubría todo en la parte exterior, México proyectaba cuántos maestros iban a ser necesarios en la escuela de Chihuahua, por ejemplo. Ese era el Estado planificador y entonces, las técnicas de organización y planificación, donde yo trabajaba se programaban todo.
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R: en ningún momento pensé en no retornar, yo pensé que, nosotros pensamos que iba a durar seis meses la dictadura, yo cuando me fui, pensé que iba a poder volver al país dentro de seis o siete meses, cuando me fui, le dejé la heladera a una amiga y al otro los muebles, yo pensaba, tenia la sensación, de que era una cosa que no podía durar, y bueno, no fur así. Y entonces, cuando fue el mundial, cuando fue el mundial, nada, lo vimos de allá, cuando fue, he, Malvinas, he, observamos e hicimos un análisis social y se veía la caída de la dictadura en Argentina, y ahí empecé a hacer las valijas, y casi todo el mundo del exilio, que estaba allá, comenzó a hacer las valijas, esa fue la decisión, la decisión fue, yo nunca pensé quedarme, yo viví muy feliz en México, yo soy Argentina, yo soy, o me considero “argen-mex” es mi segundo o primero país, no importa que caiga, porque fue una madre indígena que nos abrazó y curo las heridas, lo que nosotros no hacemos pero ellos si, ellos son cobijadores. Nunca se me pasó por la cabeza que yo me iba a quedar ahí, no era ni siquiera un debate, nunca fue un debate. Nosotros tuvimos un análisis muy particular con un amigo de la Argentina, cuando recibimos un CD de Seru Giran, escuchar…quién sabe Alicia ese país…he dijimos, esto cambió, Argentina cambió, si no, no podía estar Charly cantando eso. Pero empezamos a divisar una puerta abierta y a volver, he, vendimos todo para sacar el pasaje y además teníamos que volver acá, porque volver acá era durísimo y fue durísimo. Y nosotros, por suerte, al volver pudimos comprar un departamento en Avellaneda.
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R: durísimo, durísimo, dificilísimo, y si bien yo tenía un título, tenía curriculum pero no conocía a nadie, o sea, yo no salí de un ambiente lleno de gente que me estaba esperando a la vuelta, nosotros éramos los culpables y los responsables, culturalmente éramos, los culpables y los responsables de toda la “mierda”, de todo, porque eras culpable de todo. No se respetaba, porque hubieras estado afuera, o nunca nadie me llamo y me dijo, cómo es el Estado, o cómo funciona la educación en México, y yo sabía un montón, he, organizar, planificar y todo eso, y no, tuve que empezar de cero, buscar “laburo” como cualquier hijo de vecino. Pero, yo estaba haciendo expedientes en una oficina y que era una locura, porque psíquicamente era una cosa de locos, trabajaba con gente de la dictadura, digamos en el sector de educación de la dictadura. No horrible, fue duro como todo traslado debe ser duro, y además ese agregado, yo venía con muchas ideas de género, por ejemplo en México estaban más avanzados en feminismo, entonces yo venía con mucha más cultura de eso, y era como que acá, nada, y… era como que ya venía a traer problemas, por todo el conocimiento que uno trae cuando viaja. Pero después de que eso se reconociera, desde la cultura, tardó como veinte años en Argentina, pero no hubo esa recepción de que el otro se fue afuera y viene con otra experiencia.
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R: no.
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R: si, mis amigos estaban “cagados” de susto, no hablaban entre ellos, las familias, hablaban poco, eso veíamos nosotros, o sea, llegando, he, de muchísimas cosas no se hablaba, este, y la gente se había vuelto más individualista, nuestros amigos, la que tenía la heladera nunca más me quiso ver. Se notó un cambio, un cambio social fuerte. Y el individualismo que fue bravísimo.
P: ¿por el mismo miedo?
R: el miedo produce individualismo, si.
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R: no lo veo tanto yo, no conozco tanto, como intelectual no tomas ese riesgo de irte, por ahí, o sea, por la profunda crisis que está pasando el mundo, ha hecho que vuelva al país, toda la gente que se fue, pero si me parece que la tendencia esta en no irse, no veo gente que quiera irse a otros países, obvio, la gente que estudia y quiere conocer está bueno… y además hay miedo, el mundo desarrollado, no, hay miedo ha irse.
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R: yo he observado políticas concretas, las de repatriación, ahora digamos el hecho de generar un Ministerio de Ciencia y Tecnología, que el abrir, es un gobierno para mi, de una cabeza importante, que es abierta, por lo tanto, no tiene que dejar, por esta cosas la Argentina tiene que recuperar a su gente. Lo he visto en muchas cosas, que no recuerdo bien ahora, la incorporación de artistas, que vos le estas diciendo, venite que acá tenes algo, por lo menos, creo que le están dando una mano para que se vuelva, creo que si hay políticas de repatriación y hay una planificación.
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R: no profundamente no lo creo, profundamente no lo creo, pero haber, una cosa no está atada a la otra, los mexicanos, nosotros nos caímos de “culo” cuando llegamos a se país, tenían una tecnología muchísimo más adelantada que la nuestra, pero nosotros éramos muchísimo más inteligentes, muy buenos intelectuales.
P: ¿por qué dejarías el país hoy en día?
R: y yo no tendría problema porque yo me he mudado muchas veces, pero no está en mi intención irme. Más bien por una cosa, he, algo familiar lo dejaría. Yo profesionalmente si lo dejaría hoy, no es muy interesante Mendoza, por lo menos para mí, en lo profesional, pero tampoco he conocido otras cosas más interesantes, en otros lugares, profesionalmente. Pero uno ya esta enganchado con este país porque ya lo vivió, ya la peleó y cuando lo has querido transformar ya lo conoces más y es tu lugar.
sábado, 14 de agosto de 2010
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